Espiritualidad con criterio: creer sin dejar de pensar
A veces parece que solo existen dos posiciones posibles.
Puedes aceptar cualquier experiencia espiritual, energía, ritual o explicación extraordinaria.
O puedes rechazarlo todo y tratar como ingenua a cualquier persona que encuentre valor en esas experiencias.
No me interesa ninguna de las dos posiciones.
Durante años fui un ateo bastante duro. No me limitaba a no creer. Miraba muchas formas de espiritualidad con desconfianza y, en ocasiones, con una superioridad parecida a la que criticaba en los creyentes.
Después atravesé experiencias que me llevaron a revisar algunas conclusiones. Me acerqué a la espiritualidad, pero no quería pasar de rechazarlo todo a creerlo todo.
Que algo me emocionara, me consolara o me ayudara a comprender un momento difícil no demostraba automáticamente que su explicación fuera cierta.
Mi experiencia había cambiado.
La realidad no tenía la obligación de cambiar con ella.
De ahí nace lo que llamo espiritualidad con criterio: conservar la apertura, el misterio y la dimensión simbólica de la vida sin renunciar a las preguntas.
Una experiencia puede ser real y su explicación estar equivocada
Una persona puede vivir algo intenso durante una meditación, un ritual, una sesión de hipnosis o un momento de crisis.
Puede sentir una presencia.
Puede experimentar una conexión extraordinaria.
Puede ver una escena durante una regresión.
Puede tener una intuición que después parece coincidir con lo ocurrido.
Puede sentir que un ritual le ha ayudado a cerrar una etapa.
Negar automáticamente lo que esa persona ha vivido sería absurdo. La experiencia ha ocurrido y puede haber producido un efecto importante.
Lo que todavía necesitamos examinar es la explicación.
Para hacerlo conviene separar tres niveles.
La experiencia
Es lo que la persona percibió, sintió o recordó.
«Vi una escena».
«Sentí una presencia».
«Después del ritual pude dormir».
«Tuve la impresión de conocer aquel lugar».
La persona puede describir honestamente lo que vivió.
La interpretación
Es el significado que atribuye a la experiencia.
«Era un recuerdo de otra vida».
«Una persona fallecida intentaba comunicarse conmigo».
«El universo respondió a mi petición».
«Mi intuición me estaba avisando».
La interpretación puede resultar valiosa, simbólica o coherente con el marco espiritual de la persona. Pero continúa siendo una interpretación.
La afirmación sobre la realidad
Aparece cuando se afirma que la experiencia demuestra un hecho externo.
«Esta escena prueba que viví en ese lugar».
«Este ritual provocó que otra persona regresara».
«Mi percepción demuestra que puedo conocer el futuro».
Una experiencia personal puede ser suficiente para decir «esto fue importante para mí». Para convertirla en una afirmación general sobre cómo funciona la realidad necesitamos algo más.
Una experiencia demuestra que alguien vivió algo.
No demuestra necesariamente por qué lo vivió.
Decir «no lo sé» también es una posición
Nos hemos acostumbrado a asociar la autoridad con las respuestas.
El experto sabe.
El terapeuta sabe.
El guía espiritual sabe.
El maestro sabe incluso aquello que nadie más puede comprobar.
Por eso un «no lo sé» puede parecer decepcionante. Sin embargo, una respuesta incompleta no se vuelve peor por ser honesta.
Podemos decir:
«No lo sé».
«No lo sé todavía».
«No lo sé con la información disponible».
«Sé que la experiencia ocurrió, pero no puedo asegurar su causa».
«Conozco algunas posibles explicaciones, pero no puedo demostrar cuál es la correcta».
Reconocer un límite no significa que todo dé igual. Significa distinguir entre lo que sabemos y lo que nos gustaría saber.
El misterio no necesita llenarse inmediatamente con la primera explicación disponible.
No saber no le quita profundidad a una experiencia. A veces evita que la deformemos para convertirla demasiado pronto en algo que podemos explicar.
La ciencia no es enemiga del misterio
A menudo se presenta el conflicto como una lucha entre ciencia y espiritualidad.
No creo que ese sea el verdadero conflicto.
Una persona puede considerarse espiritual y conservar su capacidad para hacerse preguntas. También puede declararse muy científica y repetir ideas que jamás ha examinado porque proceden de una autoridad con la que está de acuerdo.
La diferencia importante está en la relación que mantenemos con nuestras creencias.
La ciencia no es una colección de certezas pronunciadas por personas incapaces de equivocarse. Es un proceso organizado para contrastar explicaciones, compartir métodos, revisar datos y detectar errores.
Los científicos pueden tener prejuicios, intereses y deseos de proteger sus ideas. La diferencia es que el conocimiento científico intenta no depender únicamente de la honestidad o el prestigio de una persona.
Los procedimientos pueden describirse.
Los resultados pueden revisarse.
Otros investigadores pueden intentar reproducirlos.
Las limitaciones pueden hacerse públicas.
Las explicaciones pueden modificarse cuando aparecen mejores datos.
Que la ciencia cambie no demuestra que nunca sepa nada. Demuestra que el conocimiento serio debe poder corregirse.
La ciencia no resulta valiosa porque jamás falle.
Resulta valiosa porque ha creado mecanismos para descubrir algunos de sus fallos.
Que algo no esté demostrado no significa que sea imposible
Existen preguntas que la ciencia todavía no puede responder. También existen experiencias humanas difíciles de medir o reproducir.
Pero de ahí no se desprende que cualquier explicación sea correcta.
«No está demostrado» no significa necesariamente «es falso».
Tampoco significa «es verdad».
La ausencia de una explicación completa deja una pregunta abierta. No entrega automáticamente la respuesta a quien hable con mayor seguridad.
Podemos aceptar la posibilidad de que existan aspectos de la realidad que todavía no comprendemos. Lo que no deberíamos hacer es convertir cada espacio vacío en una prueba de nuestra explicación preferida.
Un misterio no es un cheque en blanco.
Mantener la mente abierta no significa creerlo todo
La apertura mental suele presentarse como la disposición a aceptar ideas extraordinarias.
Sin embargo, estar abierto también significa aceptar que nuestra explicación favorita puede ser incorrecta.
Una mente abierta permite que la información entre, pero también dispone de criterios para examinarla.
Si aceptamos todo, no estamos siendo más abiertos. Estamos eliminando cualquier forma de distinguir entre una posibilidad, una metáfora, una experiencia y un hecho.
El pensamiento crítico tampoco consiste en desconfiar de todo.
Llevar la contraria no es pensar.
Rechazar una explicación porque es oficial y aceptar otra porque parece secreta, prohibida o rebelde reproduce el mismo problema en dirección contraria.
Pensar con criterio consiste en ajustar la seguridad de nuestras creencias a la calidad de las razones que tenemos.
Puedes considerar una explicación posible sin tratarla como un hecho.
Puedes vivir de acuerdo con una creencia y admitir que podrías estar equivocado.
Puedes escuchar una experiencia sin aceptar automáticamente la interpretación de quien la cuenta.
Eso no debilita necesariamente la espiritualidad.
Puede hacerla más honesta.
Los rituales pueden funcionar sin obligar al universo
Un ritual puede tener efectos reales.
Puede dirigir la atención, marcar una transición, organizar una intención o proporcionar una acción concreta cuando la persona se siente desbordada.
Encender una vela puede ayudarte a detenerte.
Escribir una carta y quemarla puede representar el cierre de una etapa.
Preparar un objeto puede ayudarte a recordar una decisión.
Repetir una secuencia puede reducir temporalmente el ruido y facilitar la concentración.
Un efecto psicológico no es un efecto falso.
El significado forma parte de la experiencia humana. Dos acciones físicamente idénticas pueden sentirse de manera muy diferente según lo que representen.
El problema aparece cuando pasamos de describir el efecto sobre la persona a asegurar un efecto sobre el mundo exterior.
No es lo mismo decir:
«Este ritual me ayudó a cerrar la relación».
que afirmar:
«Este ritual obligará a mi expareja a volver».
La primera frase describe una experiencia personal.
La segunda establece una relación de causa y efecto que necesitaríamos demostrar.
El ritual puede acompañar una acción, organizar la atención o representar una transformación. No debería utilizarse para sustituir una conversación necesaria, una decisión práctica o una atención sanitaria.
Mi posición ante la hipnosis regresiva
Durante una regresión pueden aparecer escenas, personajes, emociones y sensaciones muy intensas.
Algunas personas interpretan esas experiencias como recuerdos simbólicos. Otras las relacionan con momentos de esta vida. Algunas consideran que han accedido a otras vidas.
He observado experiencias que pueden explicarse razonablemente mediante la imaginación, la memoria, las expectativas o la construcción simbólica. También he presenciado otras que no sé explicar con la misma facilidad.
No necesito negar estas últimas para parecer racional.
Tampoco necesito convertirlas en una demostración para parecer espiritual.
La intensidad de una experiencia no prueba por sí sola su origen histórico. La hipnosis puede aumentar la concentración, la imaginación y la receptividad a las sugerencias, pero no funciona como un detector de la verdad.
Las expectativas, el contexto y la manera de formular las preguntas pueden influir en lo que aparece. Por eso una regresión debe dirigirse sin imponer el relato que la persona supuestamente tiene que encontrar.
Mi trabajo no consiste en decidir por ella qué ocurrió.
Consiste en preparar el contexto, guiar la experiencia y ayudarla a observar qué significado tiene para su vida, manteniendo claros los límites de lo que podemos verificar.
Una persona puede interpretar la experiencia desde su espiritualidad.
Otra puede tratarla como una construcción simbólica.
Y otra puede decidir que todavía no sabe qué fue.
Las tres posiciones pueden trabajar con lo vivido sin necesidad de convertir una interpretación en una obligación.
Cuando la espiritualidad se convierte en un sistema cerrado
Una propuesta espiritual merece especial atención cuando:
Tiene una explicación para cualquier resultado.
Si funciona, demuestra que el método es verdadero.
Si no funciona, culpa a tu falta de fe, tu energía o tu resistencia.
Convierte las preguntas en una señal de inmadurez espiritual.
Afirma que solo las personas iniciadas pueden comprender.
Divide el mundo entre quienes han despertado y quienes continúan dormidos.
Utiliza el miedo, la culpa o la urgencia para vender.
Te aleja progresivamente de personas que piensan de otra manera.
Te pide que sustituyas atención médica, psicológica o legal por una explicación espiritual.
Hace que dependas cada vez más de un intermediario para interpretar tu propia vida.
Una espiritualidad sana puede incluir compromiso, estudio y práctica. Lo que no necesita es destruir tu libertad para preguntar, detenerte o marcharte.
Preguntas para examinar una creencia sin ridiculizarla
No necesitas interrogar cada experiencia hasta dejarla sin significado. Pero cuando una creencia empieza a dirigir decisiones importantes, conviene observarla con mayor atención.
¿Qué ocurrió exactamente?
Describe primero lo que viste, sentiste o hiciste sin explicar todavía por qué sucedió.
¿Qué parte estoy interpretando?
Reconoce dónde termina la experiencia y comienza el relato que construyes para darle sentido.
¿De dónde procede la explicación?
¿La dedujiste tú? ¿Te la ofreció otra persona? ¿La aprendiste dentro de una comunidad? ¿Apareció durante una experiencia emocionalmente intensa?
¿Existen otras explicaciones posibles?
Buscar alternativas no obliga a negar la primera. Permite comprobar si es la única explicación razonable o simplemente la que apareció antes.
¿Qué podría hacerme cambiar de opinión?
Si ninguna observación puede modificar una creencia, ya no estamos investigando. Estamos protegiendo una conclusión.
¿Necesito que esto sea verdad?
Una creencia puede ofrecer esperanza, identidad, consuelo o pertenencia. Eso no demuestra que sea falsa, pero sí proporciona una razón para examinarla con cuidado.
¿Puedo hacer preguntas sin ser castigado?
Observa qué ocurre cuando dudas. Una comunidad segura puede responder, reconocer límites o aceptar el desacuerdo. Un sistema cerrado convierte la pregunta en una prueba de que el problema eres tú.
¿Esta creencia amplía o reduce mi capacidad para decidir?
Una práctica puede ayudarte a vivir con más sentido. También puede conseguir que necesites permiso, interpretación o validación constante.
El resultado sobre tu libertad importa.
Una espiritualidad adulta no necesita certeza absoluta
La espiritualidad puede dar sentido, favorecer la conexión, acompañar procesos de pérdida y abrir espacios de reflexión.
Las investigaciones encuentran relaciones entre determinadas formas de espiritualidad y el bienestar psicológico, pero esos efectos no son uniformes. El conflicto espiritual, la culpa, la presión comunitaria y las necesidades espirituales no atendidas también pueden asociarse con mayor malestar.
La palabra espiritualidad no convierte automáticamente una práctica en beneficiosa.
Todo depende del contexto, la persona, la propuesta y la relación de poder que se construya alrededor.
Para mí, una espiritualidad adulta puede convivir con estas frases:
«Esto es importante para mí».
«No puedo demostrarlo».
«Estoy dispuesto a escuchar otras explicaciones».
«Puedo cambiar de opinión».
«No necesito que tú creas lo mismo».
«Hay cosas que todavía no sé».
No queremos matar la magia.
Queremos quitarle mentira a la magia.
Preguntas frecuentes
¿Se puede ser espiritual y escéptico?
Sí. El escepticismo no obliga a rechazar todas las experiencias. Consiste en examinar las explicaciones y ajustar el grado de certeza a las razones disponibles.
¿La ciencia ha demostrado que la espiritualidad es falsa?
No existe una afirmación única llamada «la espiritualidad» que pueda probarse o refutarse en conjunto. Algunas prácticas y efectos pueden investigarse. Otras afirmaciones son filosóficas, simbólicas o no están formuladas de una manera que permita comprobarlas.
Si un ritual me ayuda, ¿significa que su explicación es verdadera?
No necesariamente. El beneficio puede ser real aunque la explicación causal sea incorrecta o permanezca abierta. Puedes conservar el ritual si te ayuda sin atribuirle capacidades que no puedes demostrar.
¿Una regresión puede demostrar que he vivido otra vida?
No por sí sola. Una regresión puede producir una experiencia intensa y significativa, pero la vividez no garantiza exactitud histórica. Su interpretación dependerá también del marco espiritual de la persona.
¿Decir «no lo sé» significa no tener criterio?
No. El criterio también consiste en reconocer dónde termina la información disponible. Fingir certeza no convierte una explicación en conocimiento.
¿Tengo que abandonar una creencia si no puedo demostrarla?
No necesariamente. Puedes conservar una creencia personal, simbólica o espiritual siendo honesto sobre sus límites. El problema aparece cuando se presenta como un hecho obligatorio para los demás o se utiliza para tomar decisiones de alto riesgo sin pruebas suficientes.
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