Qué es la hipnosis y qué ocurre realmente durante una sesión

La hipnosis no empieza cuando cierras los ojos. Empieza cuando aceptas prestar atención de una manera concreta.

Cerrar los ojos, respirar lentamente o escuchar una voz pausada puede ayudar, pero ninguna de esas cosas define por sí sola la hipnosis. También es posible trabajar con los ojos abiertos, hablando, imaginando, moviéndose o manteniendo un estado de alerta considerable.

La hipnosis tampoco consiste en quedarse dormido, perder la consciencia o entregar la voluntad a otra persona.

Es una forma de utilizar la atención, la expectativa, la imaginación y la sugestión para facilitar cambios en la manera de percibir, interpretar o responder ante una experiencia.

Dicho de otra manera: durante una hipnosis no dejamos de ser nosotros mismos. Aprendemos a dirigir de una forma diferente capacidades que ya tenemos.

Qué es realmente la hipnosis

La Society of Psychological Hypnosis de la American Psychological Association define la hipnosis como un estado de conciencia en el que existe una atención focalizada, una menor conciencia de lo periférico y una mayor capacidad para responder a la sugestión.

Es una definición correcta, aunque todavía puede sonar más misteriosa de lo necesario.

En términos sencillos, durante una hipnosis seleccionamos una parte de la experiencia y le concedemos más atención. Al mismo tiempo, dejamos temporalmente en segundo plano otros estímulos, pensamientos o sensaciones.

Esta capacidad no aparece únicamente durante una sesión.

Puede suceder cuando estás tan concentrado en una película que dejas de notar durante unos instantes lo que ocurre en la habitación. Cuando conduces por un recorrido conocido y llegas sin recordar cada decisión. Cuando ensayas mentalmente una conversación y tu cuerpo empieza a reaccionar como si estuviera sucediendo. O cuando una preocupación absorbe tanto tu atención que parece ocupar toda la realidad.

Esos ejemplos no son exactamente lo mismo que una sesión de hipnosis, pero permiten comprender una capacidad humana fundamental: aquello a lo que prestamos atención modifica nuestra experiencia.

La hipnosis utiliza deliberadamente esa capacidad y la combina con sugestiones.

Una sugestión no tiene que ser una orden. Es una propuesta dirigida a la experiencia: imaginar algo, observar una sensación, adoptar una perspectiva diferente, ensayar una respuesta o permitir que una acción se desarrolle con menos esfuerzo consciente.

La investigación relaciona la hipnosis con procesos de atención, imaginación, expectativa, control cognitivo y regulación de la experiencia. Sin embargo, todavía existen diferentes teorías sobre cómo se producen exactamente los fenómenos hipnóticos.

Reconocerlo no debilita la hipnosis. Evita convertirla en magia o adornarla con explicaciones científicas que todavía no podemos sostener.

Los elementos que intervienen en una hipnosis

Una hipnosis no funciona porque alguien pronuncie una combinación secreta de palabras.

Las mismas palabras pueden producir una respuesta intensa en una persona, una respuesta moderada en otra y prácticamente ninguna respuesta en una tercera.

Para comprender por qué ocurre esto conviene separar varios elementos.

Expectativa

Lo que esperas que suceda influye en la manera en que interpretas lo que vas sintiendo.

Si esperas perder completamente el control, puedes pasar la sesión vigilando cada palabra y comprobando si sigues siendo capaz de pensar. Si crees que necesitas dejar la mente en blanco, cualquier pensamiento normal puede parecer una señal de fracaso. Si esperas vivir algo espectacular, puedes ignorar cambios pequeños pero útiles.

La expectativa no garantiza un resultado, pero orienta la atención y establece un marco desde el que interpretar la experiencia.

Por eso, antes de comenzar, conviene explicar qué puede ocurrir, qué no tiene por qué ocurrir y qué no vamos a prometer.

Contexto

No respondemos solamente a las palabras. También respondemos al lugar, a la relación, al motivo de la sesión y al significado que damos a lo que está sucediendo.

No es lo mismo escuchar una frase al azar que escucharla después de haber explicado una situación importante, haber definido un objetivo y haber establecido un marco de confianza.

El contexto permite que una sugestión tenga sentido. También establece los límites de la experiencia: para qué vamos a trabajar, qué hemos acordado y qué cosas no forman parte de la sesión.

Un ambiente, un símbolo o un pequeño ritual pueden ayudar a dirigir la atención. No porque posean un poder independiente, sino porque preparan una disposición interna y señalan que estamos entrando en una experiencia diferente.

Atención y sugestión

La atención selecciona. La sugestión orienta.

Si diriges la atención hacia tu respiración, probablemente empezarás a notar detalles que ya estaban presentes, pero que hasta ese momento pasaban inadvertidos.

Si después se propone que cada exhalación se relacione con una sensación de soltar tensión, puede comenzar a construirse una respuesta diferente.

Una sugestión puede formularse de muchas maneras:

“Observa qué cambia cuando…”

“Imagina cómo responderías si…”

“Puedes permitir que aparezca…”

“Tal vez descubras que…”

Algunas personas responden especialmente bien a las imágenes. Otras conectan mejor con sensaciones, palabras, movimientos, recuerdos, metáforas o instrucciones directas.

No existe un único lenguaje hipnótico que funcione con todo el mundo.

Acción

La persona que participa en una hipnosis no es un objeto pasivo.

Presta atención, imagina, recuerda, compara, interpreta, acepta, rechaza y responde. Puede que algunas respuestas lleguen a sentirse automáticas, pero eso no significa que la persona haya desaparecido.

Sin participación no hay trabajo hipnótico.

El profesional puede dirigir la atención y proponer una experiencia, pero no puede vivirla en lugar de la otra persona.

Por eso entiendo la hipnosis como una colaboración y no como una forma de dominación.

Adaptabilidad

Una técnica no funciona igual con todas las personas.

Hay quienes forman imágenes mentales con enorme claridad y quienes apenas visualizan. Algunas personas conectan rápidamente con sus sensaciones corporales. Otras necesitan comprender racionalmente qué se les está proponiendo antes de permitirse experimentar.

Adaptarse significa observar la respuesta y modificar la manera de trabajar.

Si una imagen no aparece, podemos utilizar palabras. Si la relajación provoca incomodidad, podemos trabajar desde un estado más activo. Si una sugestión resulta demasiado abstracta, podemos convertirla en una situación concreta.

Adaptabilidad no significa improvisar sin dirección. Significa encontrar una vía de comunicación que tenga sentido para la persona que está participando.

Qué ocurre durante una sesión de hipnosis

No todas las sesiones deben seguir exactamente el mismo recorrido, pero habitualmente existen varias fases reconocibles.

1. Conversación inicial

Antes de utilizar la hipnosis necesito entender qué está ocurriendo.

Qué quiere trabajar la persona. Qué espera conseguir. Qué ha intentado anteriormente. Cómo describe su situación. Qué palabras utiliza y en qué momentos aparece la respuesta que desea cambiar.

Esta conversación no es un simple trámite. Proporciona el contexto con el que se construirá posteriormente la experiencia.

2. Definición del objetivo

“Quiero estar mejor” puede expresar una necesidad real, pero todavía es demasiado amplio.

Necesitamos comprender qué significaría concretamente estar mejor.

Puede ser recordar una ruptura sin escribir impulsivamente. Respetar un plan de trading aunque aparezca la urgencia de recuperar una pérdida. Dormir sin convertir la cama en un lugar de lucha. Dejar de consultar el teléfono cada pocos minutos. O atravesar una situación exigente sin quedar completamente absorbido por el miedo.

Cuanto más comprensible sea el cambio buscado, más preciso podrá ser el trabajo.

3. Preparación de la atención

En ocasiones se utiliza la respiración. En otras, un punto de fijación, una secuencia de sensaciones, una imagen, una conversación o una tarea mental.

A esta parte suele llamársele inducción.

No existe necesariamente un instante mágico en el que una persona pase de no estar hipnotizada a estarlo. La atención va organizándose progresivamente alrededor de la experiencia propuesta.

4. Desarrollo de las sugestiones

Una vez orientada la atención, se introducen sugestiones relacionadas con el objetivo.

Podemos ensayar una respuesta, modificar el significado de una imagen, tomar distancia de un pensamiento, asociar una sensación con una conducta o preparar una manera diferente de afrontar una situación futura.

No se trata de repetir frases positivas hasta que alguien se las crea.

Una sugestión útil debe resultar comprensible, aceptable y relacionada con la experiencia real de la persona.

5. Observación y adaptación

Durante el proceso se observa qué sucede.

La respiración, la postura, el tono muscular, las respuestas verbales y la manera en que la persona describe lo que está experimentando aportan información.

Cuando la sesión es en directo, el trabajo puede modificarse sobre la marcha.

En una hipnosis personalizada grabada, esa adaptación se realiza antes: recopilando información y construyendo el audio específicamente para la persona que va a recibirlo.

6. Cierre de la sesión

La sesión termina recuperando progresivamente una atención más amplia y revisando la experiencia.

No siempre aparece una revelación ni un momento espectacular.

A veces el cambio consiste en haber ensayado una respuesta que antes parecía inaccesible. En otras ocasiones aparece una forma diferente de mirar un problema. También puede suceder que la experiencia necesite repetición y práctica para asentarse.

La utilidad de una hipnosis no depende de que haya resultado teatral.

Qué puede sentirse durante una hipnosis

No existe una sensación obligatoria que confirme que la hipnosis está funcionando.

Algunas personas sienten una relajación profunda. Otras continúan escuchándolo todo con absoluta normalidad. Puede aparecer pesadez, ligereza, una percepción diferente del tiempo, imágenes especialmente vivas o una disminución momentánea del diálogo interno.

También puede sentirse muy poco.

Hay personas que esperan una especie de apagón mental y, como siguen pensando, concluyen que no han entrado en hipnosis. Sin embargo, pensar, escuchar y saber dónde estás es compatible con una experiencia hipnótica.

En ocasiones una respuesta sugerida puede sentirse involuntaria. Un brazo parece moverse por sí mismo, una imagen aparece con facilidad o una sensación cambia sin que la persona pueda explicar exactamente cómo lo ha conseguido.

“Involuntario” no significa “impuesto”.

Significa que la respuesta puede experimentarse con menos sensación de esfuerzo consciente.

Lo que no ocurre durante una hipnosis

No tienes que quedarte dormido

La palabra hipnosis mantiene una asociación histórica con el sueño, pero hipnosis y sueño no son lo mismo.

La relajación se utiliza porque puede facilitar la concentración, no porque sea una condición imprescindible. También existen procedimientos de hipnosis despierta, activa y con los ojos abiertos.

No pierdes automáticamente el control

La hipnosis no concede al profesional un poder ilimitado sobre otra persona.

Puedes hablar, moverte, abrir los ojos, cuestionar una indicación o detener la experiencia.

Esto no significa que el contexto, la autoridad o la presión social no puedan influirnos. Pueden hacerlo dentro y fuera de una sesión de hipnosis. Precisamente por eso son importantes el consentimiento, los límites y el criterio ético de quien dirige el trabajo.

Ser más receptivo a una sugestión no equivale a convertirse en un autómata.

No estás obligado a contar secretos

La hipnosis no es un suero de la verdad.

Puedes reservarte información, negarte a responder una pregunta o decidir que no quieres continuar por una determinada dirección.

No aparece necesariamente una verdad oculta

Una experiencia puede resultar intensa, emotiva y convincente sin convertirse automáticamente en un hecho verificable.

Esto es especialmente importante cuando se trabaja con recuerdos.

La memoria humana es reconstructiva. Las expectativas, las preguntas y las sugestiones pueden influir tanto en lo que recordamos como en la seguridad con la que creemos recordarlo.

La hipnosis puede aumentar la viveza o la confianza de una experiencia sin garantizar su exactitud. Por eso una regresión responsable no debe presentar automáticamente cada imagen como un recuerdo histórico.

Podemos trabajar con el significado personal de una experiencia sin confundirlo con una prueba.

No existe una parte infalible de ti que lo sabe todo

Durante una hipnosis pueden aparecer asociaciones, emociones, imágenes y perspectivas que habitualmente reciben menos atención.

Eso no significa que exista en nuestro interior una voz que nunca se equivoca.

Una experiencia puede ser simbólicamente valiosa sin ser literalmente cierta.

Por qué una sugestión puede cambiar una experiencia

La experiencia humana no depende únicamente de lo que sucede fuera. También depende de lo que atendemos, esperamos e interpretamos.

Una misma aceleración del corazón puede percibirse como miedo, emoción o preparación. Un silencio puede sentirse como rechazo, descanso o espacio para pensar. Una situación puede parecer insoportable mientras estamos completamente absorbidos por ella y más manejable cuando recuperamos perspectiva.

La sugestión trabaja sobre esa organización de la experiencia.

No borra los hechos. Puede modificar la manera de prestarles atención, el significado que adquieren o la respuesta que ensayamos ante ellos.

La investigación ha observado que las sugestiones hipnóticas pueden influir en la percepción, la atención, la sensación de agencia y determinadas respuestas cognitivas.

Eso no significa que puedan hacerlo todo ni que produzcan el mismo resultado en todas las personas.

La responsabilidad consiste en explicar tanto las posibilidades como los límites.

Para qué puede utilizarse la hipnosis

La hipnosis puede utilizarse para trabajar con respuestas en las que intervienen la atención, la expectativa, la interpretación, el hábito o el ensayo mental.

Por ejemplo:

  • Prepararse para responder con mayor calma ante una situación.

  • Interrumpir una conducta impulsiva.

  • Atravesar una ruptura sin reaccionar inmediatamente a cada emoción.

  • Recuperar criterio después de una relación manipuladora.

  • Respetar un plan durante el trading.

  • Reducir el scrolling automático.

  • Prepararse para una experiencia físicamente incómoda.

  • Trabajar con hábitos y asociaciones.

  • Ensayar una actuación deportiva o profesional.

  • Preparar una rutina de descanso.

  • Reforzar concentración y disciplina.

  • Explorar una experiencia desde una perspectiva diferente.

La hipnosis del siglo XXI no se limita a dejar de fumar o perder peso.

También puede dirigirse a problemas relacionados con la atención fragmentada, la impulsividad digital, las notificaciones, el exceso de estímulos o la dificultad para desconectar.

Esto no significa que la hipnosis cure cualquier problema ni que deba sustituir la atención médica o psicológica cuando sea necesaria.

La hipnosis es una herramienta. Su utilidad depende del objetivo, del contexto, de la manera de aplicarla y de la respuesta de cada persona.

Hipnosis grabada, personalizada, online o presencial

Una hipnosis guiada puede ser suficiente cuando trabaja una situación compartida por muchas personas y el objetivo está bien delimitado.

Una hipnosis personalizada permite utilizar el lenguaje, las circunstancias y los objetivos concretos de quien va a escucharla.

Una sesión en directo permite conversar, observar la respuesta y adaptar el trabajo mientras se está produciendo. Puede realizarse online o presencialmente.

Actualmente concentro las sesiones presenciales principalmente en Asunción, Paraguay. Cuando me encuentro en España, también abro fechas para trabajar presencialmente en Sevilla. En ambos casos, las sesiones se realizan con cita previa.

No existe una modalidad superior para todo el mundo. Existe una opción más adecuada para cada necesidad, momento y forma de trabajar.

Si quieres conocer las sesiones disponibles y valorar qué modalidad puede encajar contigo, puedes consultar aquí las opciones de trabajo.

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La hipnosis no consiste en creer

No necesitas aceptar explicaciones extraordinarias para utilizar la hipnosis.

Tampoco necesitas enfrentarte a ella como si fuera una batalla entre tu inteligencia y la capacidad del profesional para engañarte.

Necesitas comprender qué vamos a hacer, aceptar participar y observar qué respuesta puedes desarrollar.

La curiosidad es suficiente para empezar. El criterio debe permanecer durante todo el proceso.

La hipnosis no consiste en dejar de ser tú. Consiste en aprender a dirigir de otra manera capacidades que ya forman parte de ti.

Preguntas frecuentes sobre la hipnosis

¿Durante la hipnosis estoy dormido?

No necesariamente. Puedes sentir una relajación profunda, pero normalmente continúas escuchando y comprendiendo lo que sucede. También es posible utilizar hipnosis activa y con los ojos abiertos.

¿Puedo quedarme atrapado en una hipnosis?

No existe un mecanismo por el que alguien quede atrapado en la hipnosis. Si la sesión se interrumpiera, la atención terminaría reorganizándose de forma espontánea. Una persona muy relajada también podría quedarse dormida y despertarse después con normalidad.

¿Pueden obligarme a hacer algo que no quiero?

La hipnosis no elimina automáticamente tus valores, decisiones ni capacidad de rechazo. Puedes cuestionar una indicación o detener la sesión. Una práctica responsable se basa en el consentimiento y en objetivos acordados.

¿Tengo que dejar la mente en blanco?

No. Es normal que aparezcan pensamientos, sonidos o distracciones. El trabajo consiste en volver a dirigir la atención, no en conseguir una ausencia absoluta de actividad mental.

¿Qué sucede si no puedo visualizar?

No es imprescindible formar imágenes claras. Podemos trabajar con sensaciones, palabras, ideas, recuerdos, movimientos o situaciones concretas.

¿Recordaré lo que ha ocurrido?

Normalmente sí. La amnesia puede aparecer o sugerirse en determinados contextos, pero no es una condición necesaria para la hipnosis ni algo que deba provocarse sin una razón y un acuerdo claros.

¿Una regresión permite recuperar recuerdos exactos?

No puede garantizarlo. Una imagen o una experiencia intensa no demuestra por sí misma que algo sucediera tal como se está recordando. En una regresión ética deben evitarse las preguntas contaminantes y diferenciar experiencia, interpretación y hecho verificable.

¿Cómo sé qué tipo de hipnosis elegir?

Una grabación general puede servir cuando el objetivo es común y concreto. Una hipnosis personalizada incorpora tu situación y tu lenguaje. Una sesión permite dialogar y adaptar el trabajo en directo.

¿Dónde realizas las sesiones presenciales?

Principalmente en Asunción, Paraguay. También abro fechas en Sevilla cuando me encuentro en España. La disponibilidad y el lugar concreto se confirman antes de reservar.

Fuentes utilizadas

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